Tenemos que tener muy claro que al dejar una sociedad, sea cual sea el motivo, en estado de inactividad debemos cumplir con una serie de obligaciones y responsabilidades.
El plazo para que una sociedad esté inactiva es de un año. Transcurrido ese periodo será necesario convocar Junta extraordinaria y da la aprobación a un acuerdo de disolución definitiva, pudiendo los acreedores si esto no se cumple, reclamar sus deudas tanto a la propia sociedad como al administrador de la misma.
Si nos centramos en las obligaciones fiscales podemos destacar:
Si atendemos a las obligaciones mercantiles:
Cuando una sociedad es declarada como sin actividad los administradores de la misma deben ser dados de baja de la Seguridad Social, si no realizan actividad.
En caso de existir deudas con la propia Seguridad Social, se continuará con el proceso habitual de cobro, pudiendo derivarse el mismo hasta los administradores.