Se trata de una medida que ha cogido por sorpresa a las universidades y empresas y que como resultado producirá una disminución del número de prácticas ofertadas por las empresas e instituciones a estudiantes universitarios.
Anteriormente no existía obligación de cotizar a la S.S. por aquellos becarios queno realizaban las prácticas de forma remunerada. Por el contrario sí debían darse de alta aquellos que realizaran prácticas con algún tipo de retribución económica.
Sin duda el que el gasto recaiga en las empresas tendrá un impacto directo que producirá una disminución de la oferta y de los contratos. Además la burocracia necesaria tanto para los propios estudiantes, como para el personal administrativo de las universidades también se verá afectado pues los trámites administrativos crecen y deben ser asumidos por el mismo personal.